Corea del Sur busca quitarse su “espada de Damocles” nuclear

Jueves 28 de abril de 2016 | por César Morales, enviado especial – Foto: César Morales + Sigue a La Nación en Facebook y Twitter

La gente en Seúl sale temprano a trabajar, llena los establecimientos comerciales y también por la noche se da tiempo para ir a beber con sus compañeros de trabajo. En fin, hace una vida normal, aunque a diferencia de los habitantes de muchos otros países, desarrollados y en vías de, tiene una “espada de Damocles” que cada cierto tiempo se hace más visible.

Y gracias a que disfrutan de lo más avanzado en tecnología y un buen nivel de vida, a las personas de a pie pareciera, aparentemente, poco importarles que al lado suyo sus hermanos del norte desarrollen armas nucleares.

Sin embargo, las autoridades del país saben que el presunto arsenal atómico de Pyongyang representa un peligro latente. No es de extrañar, por eso, que periodistas de todo el mundo hayan sido invitados, por sus pares surcoreanos, a una conferencia cuyos temas centrales son la paz mundial y la desnuclearización de la península de algo más de 220 mil kilómetros cuadrados, que se reparten los dos estados coreanos: el del norte comunista y el del sur capitalista.

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Tal cual porque esta zona del mundo vive los estertores de la Guerra Fría en su versión más gélida. De hecho ambas Coreas se encuentran técnicamente en guerra a pesar de que las batallas finalizaron con el armisticio de 1953.

Corea del Sur cuenta con el respaldo militar de Estados Unidos y sus aliados, y su vecino del norte, tras la caída de la Unión Soviética, se quedó solo. Esto lo ha convertido en el Estado más aislado del mundo y le ha obligado también a buscar formas de rascarse con sus propias uñas, que en este caso es el desarrollo de sus propias armas nucleares, que cada cierto tiempo testea para verificar su poder destructivo y como una forma también de enviar un mensaje de que tiene sus cartas bajo la manga.

el rol de la prensa

Así las cosas, los surcoreanos saben que esas armas están ahí y que si alguna vez son usadas ellos serán el principal destinatario, aunque el gobierno de Pyongyang se encargue siempre de señalar que también miran el territorio estadounidense.

Con un panorama así es entendible que quieran comunicar sus temores y deseos al resto. El Foro de Periodistas por la Paz Mundial que se desarrolló en Seúl y en el que participó La Nación, ahondó sobre este tema que cada cierto tiempo llena páginas de diarios cada vez que Corea del Norte ensaya -con mayor o menor éxito-sus bombas y misiles con la presunta capacidad de transportarlas.

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En la ocasión y con la presencia de más de 80 periodistas de todo el mundo, el editor del diario surcoreano Chosun, Woosuk Keneth Choi, explicó el papel que tienen los medios para incidir tanto en el origen de las guerras o en su desenlace y recurrió a dos ejemplos de la historia estadounidense, como cuando William Randolph Hearst, poderoso empresario de medios de fines del siglo XIX, fabricó la guerra de EEUU contra España, o el poder de la prensa en la desafección de los norteamericanos hacia la guerra de Vietnam.

“No es algo que sea bueno o malo, pero existe”, señaló Choi, destacando el papel de los periodistas pueden jugar en un escenario como el actual que vive Corea. Eso fue refrendado por su compatriota Hong Duckryul, presidente de la Universidad de Daegu, para quien el problema coreano no concierne sólo a quienes hablan esa lengua sino a que los ciudadanos del mundo.

“La prensa es virtualmente el único mecanismo que puede manejar la comunicación entre las dos Coreas, además, a un nivel global”, señaló.

La periodista neocelandesa Jessica Rowe, de la cadena TV3, también aportó lo suyo señalando el papel que jugaron los periodistas de su país para que el gobierno de Wellington presionara para conseguir una zona desnuclearizada en el Pacífico, océano afectado por más de una decena de años en que Francia probó sus bombas atómicas allí.

EL PAPEL DE CHINA

Hasta ahí todo bien. De hecho, son los medios occidentales los que más gravedad ponen en cuanto a las pruebas nucleares norcoreanas, pero esto poco puede importar al líder norcoreano Kim Jong-Un pues sabe que abrumadoramente los medios occidentales lo desprecian, tal como lo hicieron con el Gobierno de su padre Kim Jong Il y de su abuelo Kim Il Sung, considerado el padre de Norcorea tras haber luchado contra la ocupación japonesa del país desde el año 1932.

Pero es distinto si se dice desde China. De hecho, el gigante asiático ha sido el sostén del Gobierno fundado en 1948, tanto es así que fueron las tropas chinas las que apuntalaron la ofensiva norcoreana en la guerra e impidieron que las tropas surcoreanas y de Estados Unidos se hicieran con todo el territorio de la península.

Hoy con una China moderna y “semicapitalista”, motor del desarrollo de muchos países subdesarrollados, incluido Chile, tiene una relación más bien de distancia con el Gobierno de Kim Jong Un, al que ha presionado para que vuelva a las negociaciones de desarme, aunque sigue prestándole ayuda en varios campos.

Por eso, la presencia en el foro de la periodista Qimin Wu, subeditora del departamento internacional del Diario del Pueblo, el órgano oficial del Partido Comunista de China. Ella expuso, siempre a título personal, que su medio ha expuesto a sus lectores de la situación creada por la presencia de armas nucleares en la zona. También subrayó que su país ha apoyado las resoluciones de Naciones Unidas que tienden a la eliminación de estas y a crear estabilidad y que han incluido sanciones hacia el régimen norcoreano, además de otras medidas de apoyo que no suelen ser mencionadas en los análisis de la llamada prensa occidental.

Llevar de nuevo a la República Popular Democrática de Corea a la mesa de negociaciones es el camino correcto en este caso,  como tal se debe recordar que las sanciones son un medio para este fin, más que un fin en sí mismas”, señaló, matizando el análisis.

MOSTRARSE LOS DIENTES

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Con todo, hoy la situación no es del todo fácil de pronosticar, sobre todo por la escasa información que se tiene sobre lo que pasa al otro lado de la frontera. Cabe recordar que en Corea del Sur rige una drástica ley de 1948 sobre Seguridad Nacional la que sanciona con cárcel a quienes “elogien, divulguen o cooperen con grupos anti-estado” en referencia directa al régimen de Corea del Norte, algo así como el extinto artículo 8° de la Constitución de Poinochet, por lo que es difícil que cualquier persona se anime siquiera a tener contacto con coreanos que viven más allá del paralelo 38, frontera entre ambos estados.

Esta ley, pese a que tiene más de 60 años de existencia, ha sido revitalizada en los últimos años y ha permitido detener a más de 100 personas acusadas de tener ese tipo de actividades, borrar sitios web e, incluso, proscribir a un partido político el Partido Progresista Unificado (PPU), al que además se le quitaron los 5 escaños que tenía en el Congreso.

Por ello, es que cunden rumores sobre los que los “peligrosos” vecinos pueden hacer o no hacer. Uno de los últimos, es que Corea del Norte pueda llevar a cabo una nueva prueba nuclear subterránea en mayo, la quinta en lo que va de su historia.

Todo eso mientras, la fuerzas surcoreanas llevan a cabo hasta este viernes 30 ejercicios militares conjuntos con tropas estadounidenses, las mayores desde el inicio de esta maniobras anuales, la pocos kilómetros de distancia de las líneas norcoreanas.

Dado es escenario, la “espada de Damocles” sigue aún más visible como también las ganas de eliminarla.

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