Hacia un mundo sin malaria

Aunque los avances en la lucha contra la enfermedad han sido muy destacables, todavía quedan importantes retos por delante. Así, la OMS señala que unos 3.200 millones de personas, es decir, casi la mitad de la población del planeta, están en riesgo de contraer paludismo.

El paludismo, o malaria, es una enfermedad potencialmente mortal causada por parásitos del género Plasmodium que se transmiten al ser humano mediante la picadura de mosquitos infectados. Concretamente, son las hembras de los mosquitos Anopheles quienes propagan la enfermedad.

El parásito causante de la malaria llega al flujo sanguíneo del ser humano a través de la picadura del mosquito. “Si otro mosquito pica a esa persona, el parásito infecta al insecto y el ciclo continúa”, explican los especialistas de Médicos sin Fronteras.

Asimismo, indican que la mayoría de los casos de malaria se deben a cuatro especies del parásito Plasmodium (falciparum, vivax, ovale y malariae). “De todos ellos, el Plasmodium falciparum es el responsable de más muertes”, señalan.

Entre los síntomas de la enfermedad destacan la fiebre, el dolor de cabeza y los vómitos. Por lo general, estos síntomas comienzan a aparecer entre 10 y 15 días después de la picadura del mosquito. “Si no se trata rápidamente, el paludismo puede poner en peligro la vida del paciente en poco tiempo, pues altera el aporte de sangre a órganos vitales”, precisa la OMS.

Para combatir la malaria, la OMS hace hincapié en la importancia del diagnóstico y el tratamiento temprano, pues “atenúan la incidencia de la enfermedad, reducen sus efectos mortales y contribuyen a prevenir su transmisión”.

En lo relativo al tratamiento, esta entidad considera que la mejor opción terapéutica disponible, especialmente para el paludismo por Plasmodium falciparum, es el tratamiento combinado con artemisinina. Dicho tratamiento incluye artemisinina y otro fármaco.

La OMS señala que en los últimos años se han detectado resistencias de los parásitos a la artemisinina en cinco países de la subregión del Gran Mekong: Camboya, Myanmar, República Democrática Popular de Laos, Tailandia y Vietnam. En este sentido, destaca que el tratamiento combinado con artemisinina “cura a la mayoría de los pacientes, siempre que los parásitos no sean resistentes al otro fármaco”.